Sube el nivel del agua otra vez

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Las construcciones subterráneas de Mérida resintieron de nuevo las lluvias que dejó por su paso del huracán “Zeta”— que al tocar tierra volvió a ser tormenta tropical— porque, como el caso del “paso deprimido” de la Prolongación Paseo de Montejo, aumentó un poco más el nivel de agua acumulada.

Las lluvias que ocasionó “Zeta” no fueron de la misma intensidad que las anteriores, pero el volumen de precipitación de este fenómeno fue suficiente para que el “paso deprimido” aumentara la cantidad de agua que tiene en los carriles de circulación vehicular; por tanto, se piensa que permanecerá cerrado más semanas.

La Dirección de Obras Públicas realizó una cala donde brota el agua del paso deprimido, para que el líquido saliera a la superficie y no presionara las paredes del cárcamo de contención del agua con la intención de evitar su ruptura o fisura en las paredes de concreto, y también percibió un mayor nivel del que tenía antes del paso de “Zeta”.

También visitó el cenote del estacionamiento del centro comercial Costco que hasta el mediodía mantenía su nivel de agua bajo y no rebosó como la vez anterior, y el estacionamiento subterráneo del centro comercial The Harbor, que sigue cerrado por inundación.

Incluso, el estacionamiento subterráneo de Plaza Altabrisa no ha abierto a sus clientes desde la inundación del 8 de octubre pasado.

En contraste, los tres fraccionamientos de Mérida que resultaron inundados por las lluvias de “Cristóbal”, “Gamma” y “Delta” se observaron ayer sin las lagunas de agua pluvial en calles y viviendas, en gran medida porque “Zeta” trajo poco volumen de agua y por los trabajos intensos de desagüe de rejillas y perforación de pozos profundos para la absorción del líquido.

El ir y venir de pipas en el fraccionamiento Las Américas, en su etapa II y III, que fue la más afectada por las inundaciones del 8 de octubre pasado, fue constante durante el día, al igual que la perforación de pozos y otros trabajos para mantener limpia y seca las amplias avenidas de este asentamiento humano, cuyos habitantes —como informamos en su momento— protestaron, cerraron calles y tuvieron enfrentamientos verbales con directivos de la empresa constructora Sadasi y funcionarios del Ayuntamiento de Mérida por las penurias que vivieron por el exceso de agua que cubrió las calles, avenidas y el ras del piso de los predios durante largo tiempo después del paso de “Delta”.

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