Lección de lucro y no de solidaridad ofrece el CAP a alumnos y padres de familia agobiados por la pandemia

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Aumenta el Colegio Americano de Puebla las colegiaturas en casi 5 por ciento en todos sus niveles

La medida desata fuertes protestas de los padres de familia

Por CONCEPCIÓN AVENDAÑO LEPE

Mientras la crisis provocada por la COVID-19 parece no tener fin, mientras decrece la economía del estado y del país, y mientras las perspectivas de recuperación se alargan, en el Colegio Americano de Puebla parecen tener otros datos.

En una decisión insólita, una de las escuelas de mayor prestigio de la capital ha comunicado el alza de colegiaturas y reinscripciones para el próximo período escolar pese a que, debido a la pandemia, sus costos de operación se han abatido y la situación imperante impone mesura, sensibilidad y prudencia.

Lejos de reducir sus cobros y de solidarizarse con la situación que atraviesan las familias que le han confiado la formación de sus hijos a la institución propiedad de la familia Jenkins, dueña también de la Universidad de las Américas de Puebla (UDLAP) y del Club Alpha, sus directivos decidieron aumentarlos de manera arbitraria, y si ya eran altos ahora probablemente se han vuelto prohibitivos para una parte importante de su clientela.

Clientes y no aliados, clientes y no corresponsables en la educación de miles de educandos, es el trato de una escuela que, con su desmedido afán de lucro, contraviene los valores y principios que supuestamente constituyen su visión y su misión, hoy traicionadas al aplicar la medida sin el correspondiente análisis de impacto y la sensibilidad que cabría esperar del CAP.

Como mercenarios de la educación, con el alza arbitraria el colegio demerita su imagen y coloca en severo predicamento a las familias que con esfuerzos han seguido cubriendo los 12 mil pesos mensuales por alumno que cuestan en promedio las colegiaturas en los niveles de preescolar, primaria, secundaria y preparatoria.

Interrogados por esta reportera, decenas de padres y madres de familia reprocharon severamente la decisión del CAP e hicieron un llamado a sus directivos y propietarios para reconsiderar la medida. “Muchos de nosotros tenemos hasta cuatro alumnos inscritos. Imagínese lo que el aumento significa para nuestra economía en medio de la grave situación económica que estamos atravesando. Esperábamos una disminución solidaria de las colegiaturas, esperábamos que se condonara la reinscripción en el próximo ciclo y en lugar de ello deciden aumentarlo todo. Es increíble tanta insensibilidad”, puntualizó Javier N, socio de una fábrica que cumple un año de paro y padre de cuatro alumnos, resumiendo las críticas de los demás entrevistados a la decisión arbitraria del CAP, de la
Fundación “Mary Street Jenkins” que nació en octubre de 1954 con el propósito de otorgar becas a estudiantes y apoyar con recursos a obras de beneficencia. Hoy, esas metas parecen más lejanas que nunca.

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