EN VIVO: Sigue el aterrizaje en tiempo real del ‘Rover Perseverance’ de la NASA en Marte

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Ha llegado el día; la misión de la NASA en Marte se cumplirá. El rover Perseverance de la NASA aterrizará en el cráter Jezero del planeta rojo aproximadamente a las 14:30 horas (15:30 horario del este de Estados Unidos) de hoy 18 de febrero. ¿Es posible ver cómo será el aterrizaje? ¿Podemos seguir la misión?

Si deseas acompañar a la NASA durante este momento histórico, te contamos en dónde y cómo puedes presenciar en vivo el aterrizaje del rover Perseverance a Marte; así como todos los detalles sobre éste.

Aproximadamente siete meses después del despegue, el último vehículo de la NASA con destino a Marte, Perseverance, aún tendrá que sobrevivir este jueves a «siete minutos de terror», como se ha dado en llamar a la maniobra ultra peligrosa que precede a su aterrizaje en el planeta rojo.

¿Dónde y cómo ver en vivo aterrizaje del rover Perseverance a Marte?

La ubicación elegida, el cráter Jezero, es el lugar de aterrizaje más peligroso jamás intentado. En siete minutos, el vehículo debe pasar de una velocidad de 20 mil km/h a 0. ¿Lo logrará?

Si quieres presencias este momento puedes ingresar al canal de televisión pública de la NASA, la página Nasa.gov o bien desde YouTube, Twitter , Facebook , Twitch entre otras.

Los «siete minutos de terror» del aterrizaje de Perseverance en Marte

Aproximadamente siete meses después del despegue, el último vehículo de la NASA con destino a Marte, Perseverance, aún tendrá que sobrevivir este jueves a «siete minutos de terror», como se ha dado en llamar a la maniobra ultra peligrosa que precede a su aterrizaje en el planeta rojo.

La ubicación elegida, el cráter Jezero, es el lugar de aterrizaje más peligroso jamás intentado. En siete minutos, el vehículo debe pasar de una velocidad de 20 mil km/h a 0.

Diez minutos antes de ingresar a la atmósfera de Marte, se separará de la etapa de crucero, que le suministró combustible durante el viaje. El rover quedará entonces conectado exclusivamente a la etapa de descenso, protegidos ambos por dos escudos, el inferior térmico.

A 130 Kilómetros

A unos 130 km de la superficie de Marte, la misión entrará en la atmósfera a una velocidad de 20 mil km/h. La fricción elevará la temperatura a 1.300 °C. El escudo inferior protegerá al rover de este calor infernal.

A 11 Kilómetros de apertura:

Pero la atmósfera no es suficiente para ralentizar la nave, que todavía va a mil 500 km/h.

A una altitud de unos 11 km, en un momento oportuno calculado en función de la distancia que quede hasta el lugar de aterrizaje, se desplegará un paracaídas de 21 metros de diámetro, ubicado en el escudo superior.

Esto frenará el aparato hasta unos 300 km/h.

A 9 Kilómetros: separación del escudo térmico

A 20 segundos después de abrir el paracaídas, se soltará el escudo térmico: el vehículo que estaba protegiendo queda expuesto por primera vez a la atmósfera de Marte. En ese momento entrará en juego una tecnología totalmente nueva, denominada «Navegación Relativa al Terreno» (TRN): las imágenes grabadas en directo por las cámaras de el rover se comparan con mapas grabados en su sistema y se predefinen las zonas peligrosas a evitar. Teniendo en cuenta estos datos, se decidirá dónde aterriza el rover.

A 2 Kilómetros:

A una altitud de unos 2 km, el vehículo de la NASA se desprenderá del escudo trasero y del paracaídas. El rover se separará de la etapa de descenso, pero antes, gracias a sus ocho motores que apuntan hacia la superficie de Marte, habrá frenado el descenso. Después de realizar una maniobra para alejarse del paracaídas, el rover terminará descendiendo verticalmente a su punto de aterrizaje.

A 20 metros: separación del rover

A unos 20 metros del suelo, la velocidad será de 2,7 km/h, más lenta que el caminar de una persona. Luego, el rover descenderá suspendido por cables gracias a un sistema de poleas durante los últimos 15 segundos (etapa llamada «skycrane»). El vehículo desplegará entonces sus ruedas. Cuando toque suelo, los cables se cortarán y la etapa de descenso se alejará para caer lo más lejos posible. Debido al retraso en la transmisión entre la Tierra y Marte, cuando la NASA confirme el aterrizaje, en realidad habrá tenido lugar varios minutos antes.

Esto busca la NASA en Marte

Por primera vez, la misión de la agencia espacial estadunidense tiene el objetivo explícito de encontrar rastros de vida antigua en el planeta rojo, recogiendo durante varios años una treintena de muestras de rocas.

Estas se traerán a la Tierra en una misión planificada para la década de 2030 para ser analizadas, y quizás finalmente poder responder a «una de las preguntas que nos han acompañado durante siglos, a saber, ¿estamos solos en el Universo?», dijo el miércoles Thomas Zurbuchen, administrador asociado de ciencia de la NASA.

Perseverance es el vehículo más grande y complejo jamás enviado a Marte. Construido en el Jet Propulsion Laboratory, en California, pesa una tonelada y está equipado con un brazo robótico de más de dos metros y 19 cámaras.

La misión llevará a cabo una maniobra muy peligrosa el jueves, en el sitio de aterrizaje más arriesgado jamás intentado, debido a su relieve: el cráter Jezero.

Poco después de las 20H30 GMT, entrará en la atmósfera de Marte a una velocidad de 20 mil km/h protegido por su escudo térmico que se activará tras la apertura de un enorme paracaídas supersónico. Ocho motores que apuntarán al suelo lo frenarán y entonces sus seis ruedas descenderán, sostenidas por cables, hasta tocar tierra.

«El cielo parece despejado para aterrizar mañana. Pero incluso con cielo despejado, aterrizar es la parte más peligrosa de la misión, y no podemos garantizar su éxito», recordó en conferencia de prensa Allen Chen, responsable del descenso.

Si Perseverance llega intacto, las primeras imágenes podrían transmitirse poco después.

Los investigadores creen que el cráter Jezero albergaba un lago de unos 50 km de ancho desde hace más de 3 mil 500 millones de años. «Tenemos pruebas muy sólidas de que Marte podría haber albergado vida en el pasado», dijo el miércoles Ken Williford, subdirector de la misión. «La pregunta es: ¿es la Tierra una anomalía, un golpe de suerte?»

Los científicos buscan lo que llaman biofirmas: rastros de vida microbiana que «pueden tomar todo tipo de formas», como «químicos» o «cambios ambientales», dijo Mary Voytek, directora del programa de astrobiología de la NASA.

«Los astrobiólogos hemos soñado con esta misión durante décadas», dijo con entusiasmo. «O encontramos vida, y eso sería un hallazgo excepcional, o no lo haremos, (..) y eso dará a entender que no todos los ambientes habitables están habitados», advirtió Ken Farley, científico del proyecto.

Los primeros meses de la misión no se dedicarán a este primer objetivo, sino a experimentos paralelos. La NASA quiere, en particular, demostrar que es posible hacer volar un vehículo motorizado en otro planeta.

El helicóptero, bautizado Ingenuity, intentará elevarse en aire con una densidad equivalente al 1% de la de la atmósfera terrestre.

La NASA también experimentará la producción de oxígeno en Marte.

Un instrumento llamado MOXIE, del tamaño de una batería de automóvil, debería poder producir hasta 10 g de oxígeno en una hora, succionando dióxido de carbono de la atmósfera, con un proceso similar al de una planta. Este oxígeno podría ser utilizado para respirar por los humanos que vayan a Marte en el futuro, pero también como combustible. Perseverance y su posibilidad…

Perseverance, si consigue aterrizar, será el quinto vehículo en posarse en suelo marciano. Desde el primero, en 1997, todos han sido estadounidenses, y uno de ellos, Curiosity, sigue con su misión en el planeta.

China colocó recientemente en la órbita de Marte su sonda «Tianwen-1», que contiene un robot que se espera intente aterrizar alrededor de mayo

La SuperCam que va a estudiar Marte: ¿habrá rastros de vida pasada?

Ubicado en lo alto del rover estadunidense Perseverance, la SuperCam, diseñada por científicos franceses, estudiará las rocas marcianas con su rayo láser y un micrófono, en busca de huellas de una vida pasada en el planeta rojo.

Otras dos herramientas europeas, el español MEDA y el noruego RIMFAX, se usarán medir los parámetros atmosféricos de Marte y explorar su subsuelo, respectivamente.

Del tamaño de una caja de zapatos y con un peso de cinco kilos, SuperCam va a desplegar sus «superpoderes» desde lo alto de un mástil, con herramientas adicionales de análisis y control estadounidenses, colocadas en el cuerpo del robot.

«Es un método de vigilancia geofísica, que indicará dónde tomar una determinada muestra y examinar su entorno», explica a la AFP el astrofísico Sylvestre Maurice, del Instituto de Investigación en Astrofísica y Planetología (IRAP), que diseñó el instrumento. Su hermana mayor, ChemCam, que sigue activa en el explorador estadounidense Curiosity desde 2012, probó que Marte era habitable.

Ahora le corresponde a Perseverance encontrar huellas de vida. Su cabeza está equipada con un rayo láser, cuyo disparo sobre una roca, hasta 7 metros de distancia, vaporiza una minúscula parte en forma de plasma.

La luz emitida es analizada por un espectrómetro (LIBS) que revela «los elementos de los que están compuestas las rocas», como por ejemplo hierro, silicio o aluminio.-

Pero «para descubrir posibles señales de vida pasada, se necesita más que la química.

Hay que analizar las moléculas, hacer mineralogía», explica el investigador del IRAP.

Y por lo tanto hay que ser «mucho más ambicioso, añadiendo tres técnicas».

Con un disparo láser de luz verde, de hasta 12 metros, asociado a una espectrometría Raman, que observa cómo se organizan los átomos de materia y con un espectrómetro infrarrojo que completará esta observación analizando, hasta el horizonte, la forma en que la luz solar es reflejada por el objetivo en estudio.

Por último, un micrófono, todo «un estreno en Marte», informará sobre la dureza de la roca, gracias al análisis del «clac», el ruido que hace el disparo de láser al golpearla.

Operando a distancia, SuperCam complementará los dos «instrumentos de contacto» estadounidenses, PIXL y SHERLOC. Situados al final de un brazo articulado, en la parte inferior del robot, que van a estudiar la composición química y buscar un rastro biológico en las rocas, respectivamente.

Los disparos de láser de SuperCam ayudarán a seleccionar los mejores objetivos y a «limpiar» la superficie antes del estudio por parte de PIXL y SHERLOC. «La idea es que un instrumento debe responder a varias preguntas y que una pregunta debe encontrar su respuesta con varios instrumentos», añade Sylvestre Maurice, cuyo instituto, el IRAP, compartirá, desde un centro operativo en el Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES) el pilotaje de SuperCam con el Laboratorio Nacional Los Álamos (LANL), en Estados Unidos.

«Si se perciben signos de vida con una herramienta, hay que confirmarlos con las demás», explica.

Pero el juez definitivo será el regreso a la Tierra, dentro de unos años, con las muestras recogidas por Perseverance.

Hasta entonces, «todos ayudamos a todos», añade el científico, citando por ejemplo la importancia de la herramienta noruega RIMFAX, dotada de un radar que estudia el subsuelo, y del español MEDA que medirá entre otras cosas el tamaño y la forma del polvo que podría enturbiar las mediciones infrarrojas de SuperCam.

Este último instrumento es el resultado del trabajo de un «gran equipo», de unas 200 personas, trabajando en diversos laboratorios, bajo la supervisión del CNES.

 

 

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