Advierte Amílcar Sala Villanueva sobre la deforestación en América

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América Latina es el área, no sólo de los trópicos sino del planeta, que sufre las mayores tasas de deforestación, con una pérdida estimada en 5.6 millones de hectáreas anuales.

Por Sandra Pontevedra

El especialista en temas del campo Amílcar Sala Villanueva, a su arribo a la ciudad de Bogota, Colombia, donde participará en el Encuentro Iberoamericano sobre el Cambio Climatico, expuso que América Latina es el área, no sólo de los trópicos sino del planeta, que sufre las mayores tasas de deforestación, con una pérdida estimada en 5.6 millones de hectáreas anuales.

En entrevista, Sala Villanueva comentó que a esta problemática se le debe de agregar la fuerte pérdida de suelo, especialmente en la región andina y en las regiones montañosas de Centroamérica y México.

“En las áreas del trópico húmedo mexicano habitan alrededor de 6 millones de personas, de las cuales casi dos millones son indígenas y viven en las selvas o bosques tropicales; los cálculos mas pesimistas indican que en 20 años éstos podrían desaparecer”, apuntó.

Dijo que si pensamos en el hecho de que las selvas o bosques tropicales contienen riquezas que aún no conocemos, podremos darnos cuenta de que no es posible precisar lo que se pierde, de ahí la importancia de la investigación básica. “Es un patrimonio único por lo que su conservación es importantísima”, subrayó.

“En el aspecto forestal, el aprovechamiento de estos bosques es complicado porque varían las especies y el volumen de madera en pie a lo largo de su área de distribución. Por ejemplo, en la zona donde se realizó El Plan Chontalpa en las casi 40 000 hectáreas de selva tropical densa que se deforestaron, una hectárea podía proporcionar de uno a 17 m3 de madera técnicamente aprovechable en los aserraderos”, refirió.

Sala Villanueva sostuvo que la mayor parte de los países productores de madera tropical prohíben la exportación de troncos o aplican unas tasas para su exportación que en la práctica supone su prohibición. “La finalidad de esta política es que la madera quede en el país productor y se elaboren en él productos con el mayor valor agregado posible”, afirmó.

Dijo que inicialmente se piensa en la madera aserrada, chapas y tableros contrachapados, pero la meta es llegar a productos finales: carpintería y muebles. “Como teoría la anterior es perfecta, aceptable y debería ser apoyada por el Primer Mundo, sin embargo, en la práctica el asunto es muy distinto”, finalizó.

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