Cuestan los desastres naturales 89 mil mdd a las aseguradoras

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El último informe Sigma reveló que las pérdidas aseguradas globales durante 2020 aumentaron 41 por ciento, hasta 89 mil millones de dólares, lo que lo convierte en el quinto año más costoso desde que comenzaron los registros de la firma Swiss Re en 1970.  Según el reporte, las mermas económicas en el mundo por catástrofes naturales en 2020 fueron en total de 190 mil millones de dólares.

En términos normalizados por el producto interno bruto (PIB), los daños aumentaron 1.6 por ciento entre 1970 y 2020; este último año los desastres provocados por el hombre costaron 12 mil millones.

“Esto es indicativo de la mayor escala de pérdidas que puede resultar si un evento del pasado ocurriera hoy, dada la acumulación de valor socioeconómico y otras dinámicas como las condiciones climáticas cambiantes en los años intermedios”, señaló.

El informe reveló que la cantidad de eventos provocados por el hombre cayó a uno de sus niveles más bajos en 2020, lo que refleja la reducción de la actividad económica y la movilidad debido a los bloqueos impuestos para frenar la propagación del covid-19.

Aun así, los daños estuvieron a la par con los de 2019, como resultado de dos grandes eventos, principalmente la explosión de una carga de nitrato de amonio en el puerto de Beirut y los disturbios en Estados Unidos.

Los eventos peligrosos secundarios representaron más de 70 por ciento de las pérdidas aseguradas por catástrofes naturales, resultantes principalmente de tormentas convectivas severas (SCS) e incendios forestales.

En los últimos 10 años, las SCS contribuyeron con más de la mitad de las pérdidas aseguradas.   “El cambio climático es un riesgo sistémico para todo el mundo. A diferencia de la crisis del covid-19, no tiene fecha de caducidad”, aseguró Jérôme Haegeli, economista jefe del grupo Swiss Re con sede en Suiza.

Sin embargo, el documento señaló que 2020 también sirve como un recordatorio del potencial de pérdidas máximas de los peligros primarios. En particular, ejemplificó, la temporada de huracanes del Atlántico Norte del año pasado, que fue muy activa.

El estudio reveló que hay una probabilidad de que las tormentas golpeen áreas de baja densidad y actividad de población o de una baja penetración de seguros.  Además, la historia indica una tendencia similar de pérdidas crecientes por peligros primarios, lo que sugiere que los escenarios futuros de daños máximos también pueden crecer significativamente.

“Por ejemplo, estimamos que en un año tanto de una temporada de huracanes inductora de pérdidas máximas como de múltiples eventos de peligros secundarios, las pérdidas aseguradas anuales combinadas pueden ascender a entre 250 y 300 mil millones de dólares”.

 

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