Así nos Vemos. Yo soy Aquél Borrador automático

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En los últimos días las noticias vertidas por el poseedor de un apellido singular Lozoya han tapizado paredes, desaparecido prestigios, hundido en la ignominia pasados y trayectorias con carteles de primera línea. Salio huyendo, avergonzado, convertido en todo un diablo, en el país Ibérico no solo lo transformaron sino que lo santificaron; “metamorfosis pura”.

 

Un avión de la fuerza aérea mexicana se trasladó hasta Madrid en su búsqueda, así de “ importante es el bicho».Dicen que ya le apodan el “ruiseñor» por lo mágico de sus cantos. Lo despide la Guardia Civil Española, entregandolo a sus homólogos mexicanos. Solo portaba una bolsita de Walmart en donde traía una lata de aceite de oliva “sensat”,medio kilo de jamón serrano cacahuates, dátiles, semillas(pepitas), una botellita de agua de los Pirineos franceses.

 

El viaje dura poco más de 12 horas con las diferencias de horario, durante ese tiempo le venía dando baje a su itacate, su estómago comenzaba a inflamarse a grado tal que sus tripas empezaban a hablarse entre sí, su rictus cambia, su rostro se transforma y los estertores de su cuerpo vaticinaban un enorme pleito estomacal. Llegan a la ciudad de México y en lugar de trasladarlo al reclusorio norte donde su uniforme y su cobija lo esperaban, lo ingresan de urgencia en uno de los mejores hospitales privados; su diagnóstico, estrés, anemia y problemas estomacales. La bomba que traía fue extirpada y su cuerpo regresó a la normalidad, ligerito, ligerito, como el Zaino de agua prieta que le ganó al Moro de cumpas.

 

Se “supone” que durante su encierro en España, cantó mejor que el ruiseñor de linares, se llenaron hojas y hojas con sus declaraciones de varios temas que han movido conciencias, propiciado renuncias y hasta salidas del país para refugiarse en otros. Aduce que fue “intimidado”, “presionado” para participar en la compleja trama del soborno.Se le tomó su declaración de manera virtual, uno y dos días. Se declaraba inocente y el resto del papel era bronca de sus abogados.

 

El juez que lleva su caso lo declara en “libertad» con la única obligatoriedad y característica de portar un brazalete electrónico para ser monitoreado de manera permanente; le retiran su pasaporte y lo confinan a que indique uno de sus tantos domicilios donde deberá pernoctar.Le permiten que firme de manera electrónica para evitar trasladarse y enfermarse de Covid. Lo mágico de todo este asunto; le obsequian esta serie de facilidades por ser delincuente de cuello blanco con “pedigree”.

 

El costo del traslado aéreo, la cuenta del hospital, su custodia, la vigilancia donde reside, sus despensas ya que le tienen bloqueadas sus cuentas corre a cuenta de la generosidad del estado. Quien lo adoptó para que corrija su camino siempre y cuando de su ronco pecho sigan saliendo notas que ensucien, que vicien y continúen enlodando aquel noble ejercicio de la política. Historias como de telenovela, siempre con finales felices.

 

Lozoya si hubiera sabido que ese trato le darían, desde hace tiempo no solo hubiera cantado, sino sería maestro de ópera. Aquí surgen interrogantes; la ligereza con que se ejerce la justicia en nuestro pais?; no existe una sola vara como medida de justicia, ya que aún sigue siendo selectiva.

 

Aquel que roba y desaparece millones de pesos goza de todas las bondades y favores de la justicia; mientras aquel humilde que por alguna necesidad de subsistencia roba o desaparece veinte mil pesos, no solo es exhibido, vilipendiado, aislado, sujeto a lo más oscuro de la justicia y condenado a pasar una buena parte de su vida encerrado.

 

A los pobres no les ponen brazalete ya que desconfían de ellos y los impartidores de la justicia temen que acaben en las casas de empeño. Todos enlodados y se ve que solo servirá para fines electoreros, porque del dinero no hay reintegro. Cuanto costará al país este idilio? No será una de las tantas cortinas de humo? Será otro distractor más? Que tantas verdades dirá Pinocho para intentar seguir gozando de prebendas y privilegios? Hasta ahora ha salpicado a la clase política, pero cuantos Lozoya no han habido? Será que esa nueva profesión de delinquir y cantar tendrá futuro? La operación “Sumidero”, empieza a desaguar la cloaca? Ojalá, eso no perturbe el festejo de Pedro Joaquín. Con los días lo sabremos. Mientras nos desgarramos las vestiduras, Lozoya está acostado en el sofá de su sala viendo las series de netflix. Mejor seguiré caminando y tarareando un éxito de Raphael, “yo soy aquél que cada noche te persigue”…..

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